Portugal está de moda. El año pasado el país fue reconocido como el mejor destino turístico del mundo y su capital, Lisboa, obtuvo el galardon a la ciudad más interesante para una escapada. La imagen que acompaña la entrada del blog está tomada el año antes, en un viaje en grupo en el que visitamos por segunda vez la ciudad y añadimos al itinerario Sintra y Mafra.
Unos de los aspectos más llamativos de Lisboa son sus tranvías. Son muchos los viajeros que los toman con el deseo de cogerle el pálpito a la ciudad, subidos a estas moles de hierro que suben  infatigablemente las cuestas sin que les falle el aliento.
Un aspecto más intangible pero imprescindible en una visita a Lisboa es el fado, la música tradicional que impregna el alma de los portugueses de añoranza y melancolía.
En esta entrada he unido ambos aspectos de la ciudad. Tenéis una foto de un tranvía circulando por el barrio de Belem y a continuación un enlace a uno de los fadistas más interesantes de Portugal; Antonio Zambujo. Para cerrar el círculo he elegido una canción que cuenta una historia  que se desarrolla en un tranvía: la de una hermosa muchacha enamorada del revisor de la línea 7.

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